Creatividad: La base de la “economía naranja”

La economía basada en la creatividad se está convirtiendo en una de las formas más sustentables de emprendimiento.

Creatividad: La base de la “economía naranja”

 

Airbnb, Spotify, Uber, Facebook, Linkedin, etc. Todas tienen en común el haber sido creaciones que rompieron los estándares comunes de sus épocas. Son parte de lo que se ha comenzado a llamar economía de la creatividad o “economía naranja”. El Banco Interamericano del Desarrollo (BID) la define como “el conjunto de actividades que de manera encadenada permite que las ideas se transformen en bienes y servicios, y cuyo valor puede estar basado en la propiedad intelectual”. Para el BID, abarca las industrias culturales y creativas, en disciplinas como la arquitectura, la artesanía, las artes audiovisuales, el diseño gráfico e industrial, la moda, la música, los servicios digitales y el software. Según cifras de su informe “Innovaciones que no sabías que eran de América Latina y el Caribe”, de junio de este año, la “economía naranja” significó 1,9 millones de puestos de trabajo para la región en 2015.

*De la ilusión a la concreción

Los expertos consultados coinciden en que en Chile hay bastante potencial de creatividad, pero los problemas aparecen a la hora de aterrizarlo y convertirlo en un producto de valor para el mercado.

“Hay capacidad creativa, pero no las herramientas suficientes para enfrentarse a la realidad de llevar un negocio. Falta que los gestores de los proyectos tengan más herramientas para convertir su idea en un proyectos sostenible”, dice Matías Aycaguer, director del Área de Innovación de Emprediem. Para Aycaguer, en el país existe espacio en el campo del diseño, al que le “falta generar una industria más competitiva a nivel global y a mayor escala”, y en el campo de los videojuegos, que tiene “como ventaja el que existen grandes productores que captan creativos”. El mundo de la cultura, en cambio, es más complejo, ya que “buscar sostenibilidad en proyectos de arte no siempre es la prioridad de los creadores”.

En la misma línea, Eduardo Elgueta, director ejecutivo de Astur, detalla que “generalmente este tipo de emprendimientos se inicia con una buena e innovadora idea, pero muy poco aterrizada”. Por lo mismo, recomienda que los emprendedores generen un plan de negocios correcto, con metas y proyecciones claras.

Por otro lado, está el problema de la propiedad intelectual. Patricio Gana, de AK Contadores, advierte que hay “verdaderas mafias que están dispuestas a copiar inventos y desarrollos de otros. Estas organizaciones cuentan con grandes recursos para enfrentar largos e interminables procesos judiciales”.

Desde el punto de vista estatal, existe el Programa Estratégico Nacional de Economía Chile Creativo, impulsado por Corfo. “El objetivo es fomentar el entorno competitivo para las empresas exportadoras de los sectores audiovisual (incluido videojuegos), editorial, música y diseño, con el fin de contribuir a diversificar la economía chilena”, indica Nicolás Mladinic, asesor sectorial de Economía Creativa, del Programa Transforma de Corfo.

*Pensando “en naranja”

En su mencionado informe, el BID destacó 50 emprendimientos “naranjas” desarrollados en Latinoamérica, de los cuales siete fueron chilenos. Uno de ellos es allGreenup, una aplicación para smartphones que busca fomentar hábitos sustentables en la población, mediante incentivos y premios.

Sus socios fundadores son Sebastián y Andrés Luongo, quienes indican que “un par de años antes de crear allGreenup ya teníamos la inquietud por emprender y crear algo que no solo fuera un buen negocio, sino que también impactara en la vida de las personas. De manera un poco inconsciente, todas nuestras ideas se enfocaban en temas medioambientales”.

Sin embargo, indican que “para comenzar, efectivamente tuvimos que investigar muchísimo, ya que no éramos expertos en el ámbito, sino que nos inquietaba ver el camino que seguíamos como sociedad y, por otra parte, tuvimos que buscar talentos que nos ayudaran a concretar el proyecto, ya que teníamos conocimientos tecnológicos, pero nuestro objetivo fue siempre desarrollar una plataforma de primer nivel”. Así, indican, crearon un equipo y junto al apoyo de inversionistas y familias han logrado cumplir cinco años movilizando a personas y empresas a vivir de manera más saludable y sustentable.

Otro ejemplo es Todova, un emprendimiento de apps, creado por Carla Rodríguez, que consiste en una especie de Uber, pero especializado en envíos y despachos. Ya cuenta con 2.000 clientes y realiza cerca de 2.500 despachos al mes. “Estamos muy contentos con el resultado. Es importante no olvidar que aunque nuestro desarrollo es tecnológico, siempre se orienta a personas, por lo que el buen servicio y empatía son clave, dice la CEO de Todova.

Fuente : Diario La Tercera, Santiago, Chile

 

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